Una semana en el E3: 2017

¡Reflexiones sobre el E3 2017 de la mano de Cameron, del equipo de comunidad de Rare!

Cuando pienso en mi época en la escuela primaria (que, según dicen jocosamente algunos de mis compañeros, tampoco está tan lejos), siempre recuerdo que el director nos decía que, cuando te haces mayor, el tiempo pasa mucho más deprisa. Por aquel entonces aquello nos hacía mucha gracia, pero ahora me doy cuenta de que no podía tener más razón. Aquí estamos, terminado junio de 2017, con el E3 2017 a nuestras espaldas y el del año anterior convertido ya en un recuerdo grato pero lejano. Anécdotas aparte, cuesta creer que haya pasado más de un año desde el E3 2016.

En aquella ocasión presentamos por primera vez un adelanto jugable de Sea of Thieves, solo un año después de haber anunciado el juego en sí. Fue algo espectacular, y en Rare no podíamos pensar más que en ofrecer al público la mejor aventura de piratas posible. Desde entonces, hemos publicado varias series de vídeos, estado en otras convenciones y ferias del sector y, desde diciembre del año pasado, hemos podido realizar varias pruebas con jugadores y condiciones reales gracias a la alfa técnica.

Huelga decir que hemos estado superocupados, especialmente, como no podía ser de otro modo, durante las semanas previas al E3 2017. Este año he tenido la suerte de poder acompañar al equipo en el que, sin ninguna duda, ha sido el E3 más importante de la historia para Sea of Thieves, de modo que es un enorme placer para mí estar aquí para contaros todo lo que vivimos allí.

El flamante centro de convenciones de LA. Impone bastante, ¿no?

En el E3 de este año decidimos apostar fuerte. Cuesta transmitir por escrito hasta qué punto, pero tuvimos sorteos, una mesa redonda en vivo, sesiones de juego de la alfa técnica con una minicampaña abierta y transmisiones periódicas desde Mixer, y todo ello mientras llevábamos un estand con 16 consolas desde el propio recinto. Una operación de tales dimensiones requería un equipo numeroso, así que un grupo importante (que, si no conté mal, superaba las veinte personas) voló a Los Ángeles entre el jueves y el sábado, antes del comienzo de la convención. Citando a un miembro del personal del E3 con el que nos cruzamos en los pasillos del recinto de Xbox Showcase, parecíamos el "ejército de Rare".

Tras el delirante proceso de hacer las maletas a toda prisa en el último minuto y una larga carrera en taxi hasta Heathrow (con parada incluida en la mejor gasolinera que he visto nunca), y después de permanecer despiertos durante las casi doce horas que duró el vuelo, mi grupo aterrizó en Los Ángeles y se reunió con el resto de los filibusteros de Rare en el hotel. Era un alivio estar allí por fin y, tras disfrutar de la festiva formalidad de una comida colectiva en el restaurante, llegó el momento de recuperar el sueño que me había arrebatado la selección de películas con las que nos habían agasajado durante el vuelo.

Llegó el domingo, un día de descanso que no fue tal. Como Microsoft había decidido celebrar la conferencia con los medios en el E3 aquel día, el equipo se dividió: una parte importante se dirigió al centro de convenciones de LA para empezar a trabajar en la preparación de la feria. Debido al inusual tamaño de nuestro estand, quisimos terminar los preparativos mucho antes de la inauguración del martes para tener tiempo de probarlo todo. Y como la idea era que nuestro estand acogiera grupos de jugadores durante unos veinte minutos, nuestro ejército de ingenieros dedicó todo el día a asegurarse de que todo funcionaba a la perfección.

Con los fantásticos televisores 4K que había encima de cada consola y la inestimable ayuda de las aplicaciones de medios que llevan estas, tuvimos el privilegio de disfrutar de la conferencia de prensa sentados en medio de la impresionante estructura que era el estand de Xbox. La impaciencia que sentimos mientras esperábamos a que Phil Spencer anunciara que Sea of Thieves sería el siguiente juego en aparecer resultó agonizante, pero mereció la pena. A pesar de que ya habíamos visto varias veces el tráiler en sus diferentes versiones, fue maravilloso poder hablar al fin del trabajo que, durante tanto tiempo y con tantísimo esfuerzo, había estado haciendo el estudio. ¡Y no hablemos de la satisfacción de ver a la gente jugando con él!

Una construcción impresionante, ya digo.

Una cosa que recomendaría a cualquiera que visite el centro de Los Ángeles es pasarse por una pequeña heladería llamada Little Damage. Y no digamos en días de calor como aquel. El lugar me sorprendió, sobre todo por un helado de caramelo salado de color negro y plateado, llamado "covfefe salado". Fue una experiencia diferente, pero debo decir que disfruté enormemente de su irreverencia política.

El domingo pasó volando, con un momento cumbre al final, en un bar de deportes donde nos reunimos todos los que habíamos trabajado en el centro de convenciones. Un bar que, curiosamente, yo había visitado el año anterior y estaba segura de haber recomendado por internet... sin que fuera así. Pero la comida era tan buena que pude sobrellevar la vergüenza... La verdad es que resultó una experiencia curiosa estar allí, en un local estadounidense, viendo cómo todo el mundo menos un nutrido contingente de desarrolladores de videojuegos venidos de Reino Unido prorrumpía en salvajes vítores durante un partido de fútbol americano que estaban emitiendo mientras comíamos.

El lunes fue una especie de simulacro de los días que nos esperaban. En el Galen Center, el mismo escenario de la conferencia de prensa de Xbox del día anterior, Microsoft había reorganizado el espacio para montar una serie de cabinas para algunos de los juegos que había traído al E3... ¡incluido el nuestro! Fue un acto más modesto y, a lo largo de las doce horas siguientes (doce, sí), haríamos de anfitriones para una legión de jugadores que habían recibido una invitación para ver en primicia lo que se iba a presentar para la consola.

Antes de pasar por allí, pude al fin probar uno de los restaurantes mexicanos de la cadena Chipotle de los que no paraban de hablar mis amigos norteamericanos en Rare. Mentiría si dijese que no me llevé la grata sorpresa de comprobar que su entusiasmo estaba justificado hasta el punto de otorgar carta de naturaleza a la expresión "chipotle de chuparse", un invento nuestro que, por desgracia, no tengo claro que vaya a consolidarse en ninguna de las dos orillas del Atlántico. Y no porque no vayamos a intentarlo, ojo. Hablemos de la presentación de Xbox, va.

El acto marcó la pauta para el resto de la semana. El día se dividió en tres partes, en las que los periodistas, los creadores de contenido y los fans de Xbox se turnaron para probar los juegos. Yo llegué al comienzo de la sesión con los creadores y debo decir que tanto en ella como en la de los jugadores, la práctica totalidad de los participantes terminaron sonriendo, cuando no riendo a carcajadas. Algunos grupos llevaron incluso su entusiasmo pirático un paso más allá al entonar deslenguadas canciones marineras ante todos los presentes y, a pesar de que todos ellos contaban con un miembro de Rare para guiarlos en la demo, la mayoría entendieron por sí solos cómo se manejaban los barcos y cómo funcionaba la caza de tesoros. Al terminar la jornada, alrededor de medianoche, estábamos todos deseando conocer las reacciones de los jugadores cuando empezase en serio la convención, al día siguiente.

Digo que el acto fue más modesto, pero qué va. ¡Estaba abarrotado!

A todos los efectos, el verdadero E3 comenzaba el martes. Entre ese día y el jueves, la gente invadió el centro de convenciones de LA por millares. Claro, era el primer año que se permitía al público asistir oficialmente a la feria y el lugar estaba, como poco, abarrotado.

El primer día dimos el pistoletazo de salida a las sesiones de la alfa técnica de la semana, además de presentar una minicampaña en la que los participantes en la alfa competirían por resolver un acertijo publicado en los foros y encontrar una serie de cofres míticos escondidos por el mundo del juego. Cada día, la tripulación ganadora se llevaría un premio; ¡la verdad es que salió todo a pedir de boca!

Aparte de esto, durante el día hicimos varias transmisiones conjuntas de Sea of Thieves con algunos de los creadores más conocidos de la plataforma, como Magnetron y Galadon Gaming. Tengo la impresión de que se creó una experiencia similar a la del tráiler de juego del E3 2016, cosa que era nuestra intención desde el principio, cuando pensamos en cómo queríamos que compartiese la gente su experiencia con Sea of Thieves.

El resultado final, con estatua y todo. No quedó nada mal, si se me permite decirlo.

El primer día oficial de convención fue un torbellino de emociones para nosotros, que solo podíamos pensar en cómo iría el resto de la semana. Pero teníamos tantas cosas previstas que las dos jornadas siguientes pasaron volando, entre nuevas transmisiones, más concursos y sorteos en la alfa técnica, y montones de obsequios para todo el mundo. Tras el desbarajuste del martes, empezamos a amoldarnos a la rutina de madrugar, presenciar con asombro la llegada de Arnold Schwarzenegger al hotel a la hora del desayuno cada mañana, montarnos en Ubers y taxis para ir al recinto y ver montones de caras nuevas, entre jugadores entusiastas y miembros de la prensa.

Observar cómo jugaban a Sea of Thieves, presenciar el nacimiento de mil y una historias distintas y únicas, y ver cómo se marchaban al final de la sesión, riendo y hablando de esas mismas historias, fue una experiencia preciosa. Creo que todos los que participamos de ella sentimos la satisfacción del deber cumplido. Y eso que algunos jugadores no lograron encontrar ningún tesoro; incluso recuerdo el caso de uno que se pasó casi toda la sesión tratando de matar un tiburón con una concertina. Como supondréis, las cosas no salieron del todo a su gusto, pero eso no le impidió divertirse y obsequiar a todos los presentes con un baile que dudo que alguno de nosotros olvide en un futuro próximo.

Angry Joe, What’s Good Games y los chicos de IGN fueron algunos de los creadores y periodistas de renombre que se pasaron por nuestro estand. Oír los gritos, vítores y carcajadas de tanta gente fue inspirador, como poco, y al finalizar la convención, el jueves, todos los premios y nominaciones que habíamos recibido no fueron más que el broche de oro de unas jornadas maravillosas.

Los chicos de IGN volvieron este año a nuestro estand para probar su temple en el juego.

Así acabó el E3 2017. Varias semanas de trabajo habían desembocado en lo que solo podía definirse como un éxito rotundo. Lo celebramos con una última comida en equipo en la que engullí cosas que, hasta entonces, ni sospechaba que existieran. ¿Dátiles envueltos en beicon? Por qué no.

Como es costumbre en los viajes a Estados Unidos, la agenda del último día incluía la compra de chucherías y dulces absolutamente nada saludables (pero riquííísimos). Algunos fuimos a un supermercado local para cumplir con esto, además de visitar por última vez la ciudad de Santa Mónica antes de volver a Reino Unido a disfrutar de las nubes, el viento y la lluvia. Fue una forma tan relajada como idónea de poner el cierre a un viaje por lo demás frenético, así como la ocasión perfecta para hacer balance de la experiencia.

Ahora que estamos de vuelta en casa, flota en el estudio una atmósfera muy similar a la que nos embargaba tras el E3 2016. Todo el mundo se ha sumergido de nuevo en el proceso de creación de Sea of Thieves, con el extraordinario espaldarazo que supone el gran apoyo que nos han brindado los jugadores en el E3. La feria no podría haber salido mejor, y ahora solo nos queda trabajar a tope para estar a la altura de todo lo que nos depara el futuro.